Desafío Levantemos Chile viajó a Filipinas para ayudar en su reconstrucción luego del tifón Haiyan

 

El 27 de noviembre un equipo de Desafío Levantemos Chile viajó a Filipinas a una de las zonas más afectadas por el tifón Haiyan para entregar toda su experiencia en reconstrucción tanto material como espiritual.

La iniciativa del viaje nació a través de una invitación que el embajador de Chile en Filipinas, Roberto Mayorga, le hizo a la fundación para que visitaran la zona afectada por el tifón Haiyan. La idea era que viajaran para entregar su experiencia en reconstrucción luego de catástrofes y qué estrategia utilizar para poder levantarse.

El equipo que viajó en representación de Desafío Levantemos Chile fue Askaan Wohlt Líder de Educación y Keko Yunge Líder de Cultura y Deportes quienes forman parte de la fundación desde sus inicios.

En un principio llegaron a Manila, la capital de Filipinas, sin embargo esta ciudad no había sido afectada por el tifón, por lo que se fueron a Leyte. “Nos enfocamos en las zonas más aisladas de esta ciudad, las cuales estaban destrozadas, sin árboles ni casas y no habían recibido ayuda, a diferencia de las ciudades grandes”, cuenta Askaan Wohlt.

La reconstrucción se centró en dos puntos: lo material y lo espiritual. El primero se basó en un plan de reconstrucción de seis escuelas, consiguiendo recursos de empresas locales, para que todos aquellos padres pudieran dejar a sus hijos ahí y así salir a trabajar; algo muy similar a lo que se logró en Chile para el terremoto del 2010. El segundo punto se logró compartiendo con los habitantes y jugando con los niños. “Logramos armar y financiar todo un proyecto para que los niños pudieran celebrar navidad. Les dimos regalos a tres mil de ellos y nos dimos cuenta que esto ayudó a que alegraran su espíritu”, agregó Wohlt.

Desafío se reunió con empresas y jóvenes universitarios para motivarlos, convenciéndolos que ellos mismos tienen las herramientas para reconstruir y sacar adelante los lugares afectados.

El alimento en el sector era muy escaso debido a que los cultivos se perdieron en su totalidad y la mayoría de los animales murieron, por lo que se necesitó de mucha ayuda internacional para abastecer a la población de alimento.
Askaan, luego de su viaje, afirmó que será necesario esperar mínimo cinco años para que la reconstrucción llegue a su fin, debido al gran impacto que sufrió Filipinas.

La fundación está muy interesada en traspasar su experiencia en catástrofes y enseñar su modelo de gestión en reconstrucción. Keko Yunge ya había visitado a principios del 2013Minamisanriku una de las ciudades más afectadas por el tsunami en Japón.

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