[Columna] Jóvenes, el motor de la solidaridad y de la alegría – Valentina Fisher

Valentina Fisher, líder de voluntarios, Desafío Levantemos Chile

Debemos entender la solidaridad como eficiencia, por lo que tenemos que realizar un trabajo bien hecho y con excelencia, generando un impacto social. Así quedó demostrado cuando el país fue azotado por dos catástrofes, una en el norte y otra en Valparaíso, donde cientos de voluntarios de diferentes partes llegaron con gran energía para ayudar a aquellas personas que quedaron damnificados.

Hoy en día, he podido apreciar como los jóvenes están cada vez más interesados en tener un Chile más justo, inclusivo y solidario, pero desde una mirada empática, valiente, apasionada y creativa. Realizando siempre trabajos en terreno, con el propósito de conocer las distintas realidades que viven los 17 millones de chilenos. Es por esto que representan un gran valor para nuestro país. El trabajo con las personas no es espontáneo, es permanente, la formación de lazos y la atención en cada una es fundamental para que la misión sea posible.

Debemos entender la solidaridad como eficiencia, por lo que tenemos que realizar un trabajo bien hecho y con excelencia, generando un impacto social. Así quedó demostrado cuando el país fue azotado por dos catástrofes, una en el norte y otra en Valparaíso, donde cientos de voluntarios de diferentes partes llegaron con gran energía para ayudar a aquellas personas que quedaron damnificados. Estuvieron varios días demostrando que si les importa contribuir al país, dejando de lado sus creencias, religiones e ideologías, solo les importaba mantener un espíritu de fuerza y luchador. Es por esto, que en Desafío Levantemos Chile, creemos en este motor, por lo que hace más de dos años ejecutamos un actividad que lleva por nombre “Vivencias”. Las realizamos dos veces en el año, una en verano y la otra en invierno.

La Vivencia es el primer paso, en que jóvenes de todo el país se unen para vivir la realidad de una comunidad a la que muy pocos llegan. Es así como hemos estado en Chaitén, Isla Santa María, Tocopilla, Curacautín y este invierno estaremos en Santa Olga un sector de Constitución, uno de los lugares que nos vio nacer, además, una de las comunas más afectadas por el terremoto y tsunami del 2010, donde más de setenta jóvenes serán participes del día a día de la comunidad, conversando, trabajando, conociendo sus problemas, sus alegrías, sus esfuerzos y desde ahí generar proyectos que irán en su propio beneficio, siempre con una mirada emprendedora y desde el trabajo propio, dejando de lado el asistencialismo.

La idea principal, es poder formar a los voluntarios desde la propia experiencia, fomentando su liderazgo y que desde su vocación puedan ponerse a disposición del que necesita, no desde la culpa ni la indignación, sino que desde la alegría de poder dar herramientas y oportunidades, siempre consiente de la sociedad que construye, nunca dejando de lado la responsabilidad que tenemos al conocer y ser parte de las diferentes realidades de nuestro país, porque como bien decía un gran líder “o te haces el tonto, o te haces cargo” Nosotros elegimos hacernos cargo.

“En algunos años más, se habrán convertido en profesionales y técnicos exitosos, serán ejecutivos de empresas o habrán elegido el camino propio formando sus emprendimientos. Y de seguro en todo lo que hagan llevarán el sello de lo que fueron en la juventud y, quizás lo más importante, conocerán a la sociedad en la cual viven.” Cubillos. F.

 

Fuente: Opinión – La Segunda

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