Columna de Opinión: “Viaje en Tren” por Goran Ahumada Theoduloz

Durante mis últimas vacaciones, decidí recorrer diferentes pueblos en Suiza en tren. En uno de esos paseos, desde Ginebra a Romont, estación de transferencia para tomar el tren con destino al pueblo medieval de Gruyere, pasamos como en una película 3D, en que cada pueblo que vi, no habían muchas casas, sino que pequeños edificios de departamentos, mayoritariamente de cuatro pisos, y algunos de hasta seis. Estos pequeños edificios, siempre tienen a un costado o atrás, el estacionamiento.

En términos generales podría señalar que un edificio tipo cuenta con unos 20 estacionamientos curiosamente siempre más de la mitad de ellos vacíos. De ida, pensé que podía que sus dueños movilizaban hacia sus trabajos en sus autos en sus, por lo que a la vuelta, ya de noche y muy pasada la jornada laboral suiza, que respetan casi como una religión, hice el punto de sentarme en el lado que me permitiese observar los mismos edificios, o al menos, los mismos pueblos y sus correspondientes barrios, con el objeto de descartar la posibilidad de que la baja tasa de ocupación de los estacionamientos se debiera a que los vehículos estaban siendo utilizados para el trabajo.

Al constatar que la tasa de ocupación de los estacionamientos en la noche no pude sino preguntarme qué fenómeno causaba esta enorme diferencia con los estacionamientos en Santiago, y porque no decirlo, con el nivel de congestión de las calles entre Chile y Suiza no están ni siquiera en la misma escala.

Así, desde los sueños despiertos a nivel de turista no pude sino preguntarme como regulan los suizos el uso de sus calles, el menor uso del automóvil, y el mayor uso del transporte público por todos los ciudadanos. Y ahí, sentado cómodamente en mi asiento de segunda clase, observando como el tren pasa puntualmente por cada estación, al punto que se podría poner la hora basándose en su horario y cumplimiento, pienso en los logros de este pueblo en que han hecho suyo el hecho de que no hay nada más solidario que ser eficiente y que no es posible ser libre sin democracia, como también no es posible la democracia sin libertad.

Y la libertad pasa por tener opciones reales, más que regulaciones limitantes. Obviamente las opciones no son un arco iris unilateral, en que podemos elegir sin tener que asumir las consecuencias de nuestra elección. Los beneficios tienen un costo y la calidad no es más que la relación costo beneficio. Todos hablamos que queremos un transporte de calidad. Pero lamentablemente pocos señalan lo que están dispuestos a hacer para lograr dicho sistema, y la cantidad es aún menor cuando llegamos a los compromisos…

En Desafío Levantemos Chile recordamos como Felipe nos señalaba que el Terremoto nos mostró el terremoto social del Chile profundo y que por eso “debemos hacer lo necesario para contribuir a tener un país más solidario, inclusivo y sobre todo generoso”. Sabemos que las necesidades son infinitas y los recursos escasos, tanto en la falta de oportunidades para todos, que incluyen el acceso a un transporte digno y eficiente.

Para ello es necesaria la contribución de todos a este Chile mejor sumando las experticias y talentos, las ideas y los sueños de todos.

 

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Goran Ahumada Theoduloz

Director de Emprendimiento DESAFÍO LEVANTEMOS CHILE

 

Fuente: Diario Pyme – Publimetro

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