Ayudamos desde la alegría

Para poder ayudar hay que escuchar.

Hay que conocer en terreno los problemas reales de las personas afectadas, para poder entregar soluciones concretas y útiles.

Nos dimos cuenta que hacemos las cosas desde la alegría, no desde la culpa.

Nos dimos cuenta que no somos iluminados de escritorio, nuestra clave es pensar en terreno.

Nos dimos cuenta que nuestro éxito está en aprender de las comunidades.

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