Felipe Cubillos, entre los “Empresarios más respetados”: “El terremoto nos sinceró…”

Publicado el: Martes 03 Agosto 2010
En la Categoría: En la Prensa, Felipe Cubillos

La pobreza en Chile —asegura— es mayor que la revelada por la encuesta Casen y para resolverla, el Estado debe incentivar la creación de empresas, no de megaprogramas.

Hasta el terremoto, Felipe Cubillos era un empresario conocido por haber dado la vuelta al mundo en yate. Cinco meses después, su fundación “Desafío Levantemos Chile” se convirtió en símbolo de la reconstrucción, tanto, que Cubillos irrumpió entre los “Empresarios más respetados de Chile” del ránking La Segunda-Adimark.

A la fecha, ha construido 20 escuelas —para unos 15 mil niños— y colaborado en el financiamiento de unos 450 botes artesanales y sus respectivos motores. Además, participan en el desarrollo de viviendas definitivas y en ayuda a pequeños comerciantes. En total, han administrado unos US$ 10 millones en donaciones.

“Después de haber corrido la regata de la vuelta al mundo, mi gran sueño, cada día que pase es tiempo prestado” dice, mientras anticipa que la fundación sólo terminará cuando “se acaben los problemas o se nos acabe la plata”. Su veta social, es anterior al sismo —hace años creó la fundación Imagina, que asesora a emprendedores de sectores populares—, y se la debe a su abuelo materno, el doctor Luis Sigall de Viña del Mar, y a los Cubillos, “una familia de marinos, que me inculcaron el amor al país”.

¿Qué hacía antes del terremoto? Liberal en política, por propia definición, este abogado de 47 años y cuatro hijos, de niño pasó por cuatro colegios: Saint George, Tabancura, Escuela Naval e Instituto Nacional. Estudió derecho en la U.de Chile y un postgrado en administración en la U. Adolfo Ibáñez. Creó una marina en Puerto Montt y después una salmonera, Australis, que vendió el 2007 e invirtió sus fondos en la naviera “El Navegante”, que con dos buques transporta peces en el sur.

También tiene el portal Senegocia.com, donde las empresas manejan su relación con los proveedores; fue decano de economía y empresa de la U.Diego Portales y el 2007 decidió dejarlo todo, subirse a un yate y dar la vuelta al mundo. Recién en enero del 2010 desembarcó definitivamente en Chile, un mes antes del terremoto.

Tras estos meses de trabajo en su fundación, es crítico de lo “enfermo de burócrata” que es Chile y asegura que es un deber del Estado “reinventarse” cuanto antes. Opina que el terremoto vino a “sincerar” lo desigual que es nuestra sociedad y está seguro que las cifras de pobreza son “mucho” mayores a las de la encuesta Casen.

“Desde antes del 27 de febrero que ellos eran pobres, las municipalidades eran pobres, la estructura pública era pobre. Este terremoto vino a sincerarnos… el que quiera ver que vea y el que no, que siga apegado a las cifras oficiales de pobreza. A nadie le debiera gustar vivir en una sociedad injusta”.

“Este país no tiene 13% de pobres, ni 15%, tiene mucho más”

—¿Le da esperanzas la solidaridad de los chilenos tras la catástrofe?

—Hemos visto lo mejor de Chile. Los jóvenes con una actitud muy solidaria y comprometida, muchas empresas y personas naturales que han salido a donar. Y de quienes reciben, hemos visto mucha dignidad, ellos agradecen, no piden. Uno siente que las bases de la sociedad chilena están sanas, pero el nivel de desigualdad es enorme. Y entiendo… porque si una persona gana más de $65 mil ya no es pobre en Chile.

—Se refiere al resultado de la Casen, donde la pobreza creció a 15%.

—Este país no tiene 13% de pobres, ni 15%, tiene mucho más. Entiendo que son mediciones metodológicas que permiten comparar, pero el gran problema de Chile es un déficit enorme de emprendimiento. Cuando vas a Lebu, Arauco o Coronel, el tema es que no hay trabajo. Y la eliminación de la pobreza se entiende en un 80% por crecimiento económico y creación de empleo, sólo un 20% por programas sociales.

Está bien que sean muy eficientes los programas sociales, pero significarán sólo 20%. La gran revolución para eliminar la pobreza, es que haya más empresas.

—¿Y cómo?

—Hay formas de cómo se hace y varias de cómo no se hace. Cuando durante años has vilipendiado a los empresarios, eso empieza a quedar. El otro día fui a dar una conferencia a 200 alumnos y pregunté ¿quién quiere ser emprendedor? Sólo 2 levantaron la mano; en EE.UU., 198 lo hubieran hecho. El Estado burócrata chileno atenta contra el emprendimiento, crea megaprogramas, cuando lo principal es no entrabar.

—¿Le parece muy burocrático?

—Chile es enfermo de burocrático. El otro día fui a sacar pasaporte a mi hija y el funcionario del Registro Civil me dijo ‘¿trajo el certificado notarial?’. Si se lo estoy diciendo a usted, le dije. ¿Sabe lo que afecta eso a un pobre? Tiene que tomar micro, ir a la notaría.

—¿Ve al gobierno en ese foco?

—Espero un gobierno que fundamentalmente sea capaz de devolverle el poder a la gente. El Estado es una creación posterior al hombre para resolver sus problemas, no para creárselos.

—Concretamente en la reconstrucción, ¿cómo ha visto al gobierno?

—Siempre se puede hacer mejor, pero han hecho un tremendo esfuerzo. Los profesores, el gobierno central, las municipalidades, que la gran mayoría está medio quebrada desde antes del terremoto. Y el Estado… ¿cuándo se aprobó la ley de recursos para la reconstrucción?, la semana pasada… ¡pero si el terremoto fue hace 4 meses y medio! El Estado tiene que reinventarse, cumplen un rol demasiado importante.

—Si le ofrecieran un ministerio, ¿aceptaría?

—Nadie me lo ha ofrecido, tendría preguntarme desde dónde uno puede ayudar más. He tenido la posibilidad de darle una mano a mi país, en una escala muy menor.

Fuente: La Segunda.

Por: José Tomás Santa María

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